Silencio electoral a partir del primer instante del jueves 3

Ciudadanos: Analizar las propuestas de los candidatos y a votar para que gane el mejor

Mérida, Yuc., 2 de junio.- Durante alrededor de 55 días, los  candidatos de los partidos políticos registrados oficialmente  en el Estado, han tratado de esta en contacto con los ciudadanos, ya fuera en forma personal, mediante caminatas o reuniones, algunas veces con grupos mínimos, otras con masivas concentraciones y en la mayoría de los casos, mediante diversos sistemas electrónicos o de las tecnologías de la información llamadas redes sociales y han buscado la forma de difundir sus propuestas o postulados o “slogans” de campaña.

Este período de campaña concluye en el último minuto de este miércoles 2 y seguirá un periodo de “silencio electoral”, que abarca propiamente hasta las doce de la noche del sábado ya que el domingo, cuando los candidatos acudan a votar, enjambres de medios de comunicación estarán pendientes de sus palabras que, en ocasiones, se orientarán a invitar a sus seguidores a votar por cada uno de ellos.

Y qué han dejado en estos dos meses de campaña?

Ofrecimientos, muchos de los cuales no podrán ser cumplidos, ya sea porque no está en el rango de acción de la encomienda a la que aspiran y podrían llegar o por las dificultades que van a representar cuando, ya sea como legisladores o como regidores, hagan sus propuestas y se enfrenten a los grupos contrarios a ellos.

Qué hemos escuchado?

Vamos a luchar por tener una mejor… ciudad, municipio, colonia…

Y muchos de los que han hecho estos ofrecimientos están concluyendo una encomienda similar en la que olvidaron sus propuestas de hace tres años y sus representados, siguen a la espera de una calle, un servicio básico decente y hasta de un apoyo o ayuda que nunca llegó.

Muchos de quienes estuvieron en campaña hace tres años estuvieron cobijados por un color o partido y ahora, salieron a presentar sus propuestas bajo un logotipo diferente.

Muchos de los candidatos fueron amenazados, otros amenazaron; unos recibieron la anuencia de la gente, o al menos eso se aparentó; otros recibieron señales de rechazo, en diferentes espacios.

Unos decidieron, a lo largo de la campaña, dejar la bandera con la que iniciaron y se “agregaron” a otros colores, aduciendo que “en el partido que me postuló ya no llena mis expectativas” o algún otro peregrino argumento que, si hubieran analizado adecuadamente el “berenjenal” en el que se metían, a lo mejor hubieran dado marcha atrás a tiempo.

Casi todos, dicen, son la mejor opción. Casi todos, dicen, los otros no son la opción.

Y los ciudadanos, los electores, los que el domingo seis acudirán a las urnas, con tanto “barullo de campaña”, no pueden decidir, adecuadamente.

Por eso el “silencio electoral” permitirá a los ciudadanos, en esta “calma chicha” que precede a la tormenta “de las votaciones”, recordar, analizar y decidir el sentido de su voto.

Al entrar al cajoncito de la secrecía del voto, Dios, tu conciencia y tú, serán los únicos que tomarán la decisión que, aparejada a la de muchos cientos de ciudadanos, nos den las autoridades que, durante los próximos tres años, brinden a nuestros municipios, a los congresos locales y al Congreso de la Unión, los hombres y mujeres que, conscientes de las necesidades de nuestro pueblo, trabajen por el bien de su municipio, de su estado y del país.

A lo largo de esta campaña, inédita por la contingencia sanitaria que nos aqueja desde hace ya poco más de año y medio y no tiene visos de disminuir, se repartieron volantes, camisetas, gorras, cubrebocas, despensas, material de construcción e inclusive dinero, como así lo señalaron, en su momento, los distintos candidatos y hacemos énfasis, los distintos candidatos, o sea que estas acciones no fueron privativas de ningún partido político.

Los ciudadanos resultaron beneficiados o al menos, muchos lo creyeron, pero la realidad es que una despensa, un fardo de láminas de cartón o de zinc o un paquete de materiales de construcción no son suficientes para una vida digna por los siguientes años.

Y esas son las cosas que los ciudadanos tienen que ver y analizar, para discernir el próximo domingo, el sentido de su voto.

Como modernos Quijotes, los candidatos de todos los niveles “velarán sus armas” desde esta medianoche hasta las 8 de la mañana del domingo cuando se instalen las casillas e inicie el proceso de elección.

Los ciudadanos, como el posadero y el Sancho Panza de la misma centenaria obra asombrados e incrédulos mirarán el rostro ceñudo de los candidatos que encomiendan a su Dulcinea, el resultado del domingo y pensando en que el triunfo los favorecerá.

Pero todos, como los que acostumbran jugar a la lotería, a comprar boletos de otro tipo de sorteos, adquieren su boleto con la idea de ganar y no de perder.

Sn embargo, la suerte, con muchos, es esquiva.

En algún punto de este recorrido por nuestra larga labor periodística escuchamos decir: Cuando soplan vientos de cambio, unos construyen muros y otros, en cambio, levantan molinos.

También hemos escuchado: en cualquier competencia, como la del próximo domingo, hay muchos participantes, pero sólo uno alcanza la victoria, es el número 1 y los demás, son el número dos.

El domingo 6, cuidando las medidas sanitarias adecuadas, salgamos a votar, a ejercer nuestro derecho, porque no debemos permitir que gane el abstencionismo, sino ayudar a que gane el mejor, (Nota de la Redacción)


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