A partir de hoy, 1 de abril, Gobierno de Yucatán endurece medidas sanitarias por COVID-19

El Cono Sur vivirá, en los próximos meses, severos problemas

Grandes extensiones de sembradíos, destruidos por inundaciones

Oxkutzcab, Yuc., 29 de junio.- Abrigar la esperanza de cosechar los espelones, las calabazas, los pepinos, las berenjenas y otros productos hortícolas es lo que mantiene al campesino, al agricultor, durante las semanas y meses que transcurren desde el momento de la siembra, pero cuando ocurre un fenómeno como el pasado en el que se combinaron los embates de Amanda y Cristóbal, la angustia es enorme.

En el pasado fin de semana acudimos a la zona de Oxkutzcab conocida como el Valle del Cono Sur y pudimos ver los restos de las plantaciones y escuchar, de viva voz de los productores, que sus pérdidas fueron enormes.

Si nos vamos a levantar, comentaron con un nudo en la garganta, pero si no tenemos las semillas, los fertilizantes, y otros insumos, esto será más difícil.

Poco a poco, señalaron los productores, se nos va a acabar el guardadito que teníamos, y no podremos proveer adecuadamente el alimento de nuestras familias, la educación de nuestros hijos y tampoco las enfermedades que, esperamos en Dios, no se presenten.

Además, dijeron, los precios de los productos, como los cítricos, limones, naranjas y otros productos como los melones, la sandía y demás, se van a encarecer ya que, al no haber producción en el Estado, habrá que traerlos de otros lados, con el consecuente incremento de los costos.

Durante el recorrido por las unidades de producción San Andrés Tabi y 2 Piedras 1 y San Pedro, en la comisaría de Yaxhom nos enteramos de las pérdidas que hubo en plantíos de cilantro, rábano, tomate, chile, camote, berenjena, pepino blanco, plantaciones de maíz, que en muchos de los lugares ya estaban a punto de ser cosechados y luego de los cinco días de lluvia en los que el agua alcanzó niveles de hasta metro y medio de altura quedaron totalmente perdidos.

En compañía de varios de los agricultores, vimos las plantas ya podridas e inclusive en algunos sitios nos mostraron los tubérculos podridos o, como en el caso de las berenjenas, los arbustos secos con algunos frutos ya completamente inútiles.

Pero también fuimos informados que arboles como el aguacate, sufrieron severos daños ya que las raíces se pudieron, luego de tantos días de inundaciones y otros árboles, como cítricos, cocoteros resultaron dañados; algunos al ser destruidas las raíces por el agua y otros por ser derribados como resultado de los vientos que se sintieron durante esos días.

En el recorrido estuvimos acompañados por el Lic. Freddy Alberto Domínguez Ake, asesor jurídico de las dos uniones de productores que agrupan alrededor de 50 ejidos y unos 16 mil productores quien dijo que, luego de casi un mes de haber pasado la contingencia hidrometeorológica, ni las autoridades municipales, estatales o federales se han acercado a ellos para conocer los daños y escuchar las necesidades de los campesinos para tomar las medidas necesarias para la reactivación del llamado Granero del Estado.

Hizo un llamado urgente al delegado especial del Gobierno de la República, Joaquín Díaz Mena para que acuda a esta zona y atienda quienes ahora lo necesitan.

Si las autoridades siguen dejando pasar el tiempo, el impacto en el desabasto de estos productos agrícolas que se perdieron será mayor y los campesinos agricultores afectados van a vivir una situación dramática.

Domínguez Ake dijo que también se perdieron plantaciones de soya y maíz y agregó que, en general, los afectados necesitan semillas nuevas para volver a plantar, ya que los hombres del campo no se rinden y ante una adversidad como esta se sobreponen y vuelven a labrar la tierra.

Pero además necesitan fertilizantes, herbicidas y diésel para mover las maquinarias con las que tienen que volver a arar las tierras.

Durante el recorrido, el representante de San Andrés Tabi 1, Francisco Javier Domínguez Ake, dijo la situación es grave ya que los productores tienen reservas de semillas como el maíz y el frijol, para su consumo, pero entonces ya no les quedaría para sembrar y por eso, dijo, es necesario el apoyo de las autoridades; un kilo de semillas de calabaza, por ejemplo, alcanza para sembrar varios mecates, (extensiones de 20x20 metros) y en unos cuatro meses ya se está recogiendo la cosecha; pero además se necesitan las mangueras para tender entre las plantaciones y los demás aditamentos y es ahí donde pueden entrar las autoridades para apoyar.

Yo, dijo con un tono sombrío de voz, ya estoy grande y estoy enfermo, pero no pienso dejar de luchar, de trabajar, para recuperar lo perdido.

Y mientras caminábamos por su plantación de calabaza, zanahoria y otros, nos señaló una casa de paja en donde guardaba los fertilizantes y herbicidas. “Todo se lo llevó el agua, perdí todo”, expresó.

Otro de los aspectos que conlleva esta desastrosa situación es el de las personas que, al quedar destruida una plantación, se quedan sin una fuente de trabajo, pues como señaló Francisco Javier Domínguez y coincidió una productora, María del Carmen Pacheco Bolívar es que, al perderse las plantaciones, las personas que colaboraban con ellos en el cuidado, riego y cosecha, pues se quedan sin trabajo., con los consecuentes perjuicios en las familias.

En síntesis, el asesor jurídico y los campesinos con los que platicamos, coincidieron en señalar que ellos necesariamente van a seguir trabajando, pero necesitan el apoyo de las autoridades. (Fotos Antonio Sánchez Gonzalez).


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