Sínodo: primera respuesta a ordenar a hombres casados

Ciudad del Vaticano, 8 de octubre.-  En la 2ª Congregación General de la Asamblea Especial del Sínodo para la Amazonía, celebrada en la tarde del lunes 7, algunas intervenciones se centraron en la cuestión de los llamados viri probati, descritos por el Documento de Trabajo Sinodal como “una de las propuestas para asegurar con frecuencia los Sacramentos, donde la escasez de sacerdotes es particularmente marcada”, informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

“Se trata de una necesidad legítima, pero que no puede condicionar un replanteamiento sustancial de la naturaleza del sacerdocio y de su relación con el celibato, prevista por la Iglesia de rito latino”, señalan en el comunicado emitido por la Oficina de Prensa.

“Más bien, se ha sugerido una pastoral vocacional entre los jóvenes indígenas, para fomentar la evangelización incluso en las zonas más remotas de la Amazonía, para que no se creen ‘católicos de primera clase’ que puedan acercarse fácilmente a la Eucaristía y ‘católicos de segunda clase’, destinados a permanecer sin el Pan de Vida durante dos años seguidos”.

Sugerencias

En el punto 129 del documento de trabajo, en el Capítulo IV, sobre La Organización de las Comunidades, de la tercera parte, se exponen las sugerencias de las comunidades que “recuperan aspectos de la Iglesia primitiva cuando respondía a sus necesidades creando los ministerios oportunos”.

Estas propuestas hacen referencia a los “nuevos ministerios para responder de modo más eficaz a las necesidades de los pueblos amazónicos”, y al “rol de los laicos”, de la mujer, de la vida consagrada, de los jóvenes, y de las diócesis de fronteras.

En cuanto a los “nuevos ministerios para responder de modo más eficaz a las necesidades de los pueblos amazónicos”, proponen “promover vocaciones autóctonas de varones y mujeres como respuesta a las necesidades de atención pastoral-sacramental; su contribución decisiva está en el impulso a una auténtica evangelización desde la perspectiva indígena, según sus usos y costumbres”.

Así, “afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana”.

Los pueblos de la Amazonía sugieren “Identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica”.

Para los laicos, se propone que dado que “las comunidades indígenas son participativas con un alto sentido de corresponsabilidad, se pide valorar el protagonismo de los cristianos laicos y laicas y reconocerles su espacio para que sean sujetos de la Iglesia en salida”.


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