La Iglesia debe “caminar” para “encender luces y calentar corazones” en la Amazonía

Ciudad del Vaticano, 7 de octubre.-  Con respecto al Sínodo Amazónico, el Card. Cláudio Hummes, Arzobispo Emérito de Sao Paulo, Brasil, ha recordado el mensaje del Papa sobre una Iglesia que “necesita caminar”, señalando que debe “abrir sus puertas de par en par, derrumbar los muros que la rodean y construir puentes, salir y echar a caminar a lo largo de la historia”, en definitiva, ser “Iglesia en salida” y esta salida se ha de producir “para encender luces y calentar corazones que ayuden a la gente, las comunidades, los países y la humanidad toda a encontrar el sentido de la vida y de la historia”.

Tras el discurso del Santo Padre y de la Relación del Secretario General, el cardenal Lorenzo Baldisseri, fue presentada la Relación Introductoria del Relator General, por el cardenal Cláudio Hummes, presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonia de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).

Las luces a las que alude el presidente de la REPAM son “primeramente, el anuncio de la persona y el reino de Jesús Cristo muerto y resucitado, y la práctica de la misericordia, la caridad y la solidaridad sobre todo para con los pobres, los que sufren, los olvidados y los marginados del mundo actual, los migrantes y los indígenas”.

Nuevos caminos evangelizadores

Igualmente, remitiendo al título del Sínodo en el que se incluyen las palabras “nuevos caminos”, invitó a no temer a la novedad, ya que “en toda la historia de la salvación, cuando Dios se revela, aparece su novedad, Dios ofrece siempre novedad, transforma y pide confianza total en Él”, y, por tanto, no debemos tener miedo a ella.

Por otro lado, remarcó que “es justo recordar, reconocer y exaltar, en este sínodo, la historia de heroísmo, y con frecuencia de martirio, de todos los misioneros y las misioneras de antaño, y también de aquellos y aquellas que se encuentran hoy en la Panamazonía”. Al lado de ellos, continuó, “siempre ha habido líderes laicos e indígenas que por su heroico testimonio a menudo han sido asesinados, y siguen siéndolo”. Y destacó el papel de la Iglesia a la hora de proporcionar servicios en salud, lucha contra la pobreza y violación de derechos humanos en la consabida región.

Después, el purpurado, se refirió a que el principal objetivo de este Sínodo es identificar “nuevos caminos de evangelización”, especialmente para los indígenas, un colectivo frecuentemente olvidado.

En este sentido, la misión en la Amazonía requiere una atención especial a la interculturalidad, “porque las culturas son muchas y muy diversificadas, aunque tienen raíces en común. La tarea de la inculturación y la interculturalidad se desarrolla ante todo por la liturgia, el diálogo interreligioso y ecuménico, la piedad popular, la catequesis, la convivencia mediante el diálogo cotidiano con las poblaciones autóctonas, las obras sociales y caritativas, la vida consagrada y la pastoral urbana”.

Ecología integral

Por otra parte, apuntó que “la Iglesia de la Amazonia está consciente de que su misión religiosa, consistentemente con su fe en Jesús Cristo, implica ‘el cuidado de la Casa Común’” y que “este vínculo es la prueba de que el grito de la tierra y el grito de los pobres de la región son el mismo grito”.

Y agregó que “quizá la vida en la Amazonia nunca haya sido tan amenazada como ahora ‘por la destrucción y explotación ambiental, por la sistemática violación a los derechos humanos básicos de la población amazónica. En especial la violación de los derechos de los pueblos originarios, como ser el derecho al territorio, a la auto-determinación, a la demarcación de los territorios, y a la consulta y consentimiento previos’ (IL,14)”.

Así, la propuesta de una “ecología integral” implica saber que “seres humanos y naturaleza están conectados: todos los seres vivos del planeta son hijos de la tierra. El cuerpo humano está formado por el ‘polvo de la tierra’ en el cual Dios ‘sopló’ aliento de vida, según reza la Biblia (cf. Gen 2,7). Por ello, “todo lo que daña a la tierra, daña a los seres humanos y todos los otros seres vivos del planeta”.

Migración y escasez de sacerdotes

En cuanto al fenómeno de la migración de los indígenas hacia las ciudades, el arzobispo expresó que existen “miles de personas que necesitan una atención concreta y misericordiosa a fin de no sucumbir humana  y culturalmente a la miseria, el desamparo, el desprecio y el rechazo que en los centros urbanos provocan en su interior un vacío desesperante. ‘El indígena en la ciudad es un migrante, un ser humano sin tierra y un sobreviviente de una batalla histórica por la demarcación de su tierra, con su identidad cultural en crisis’” (IL, 132).

Al mismo tiempo, señaló la falta de presbíteros, que no permite una pastoral cotidiana y la importancia de celebrar la Eucaristía al menos en domingo, algo fundamental para el desarrollo pleno de las comunidades. Este es el motivo por el que las comunidades indígenas solicitaron la ordenación sacerdotal de hombres casados que habitan en estas comunidades remotas y que el papel de las mujeres, sea “reconocido y fortalecido” a través de la creación de un ministerio, ya que son muchas las que se encuentran al frente de los grupos de fieles.

El agua y la selva

Sobre el agua, destacó que solo el Amazonas “arroja cada año en el océano Atlántico el 15% del total de agua dulce del planeta. Por ello la Amazonia es esencial para la distribución de las lluvias en otras regiones remotas de América del Sur y contribuye a los grandes movimientos de aire alrededor del planeta”.

Y habló sobre la función de la selva y de los pueblos indígenas: “En la Amazonia la selva cuida del agua y el agua de la selva, produciendo juntas la biodiversidad; por su parte, los pueblos indígenas son los guardianes milenarios de este sistema”.

Finalmente, el relator propuso el desarrollo de algunos temas durante las labores de esta asamblea sinodal: Iglesia en salida en la Amazonia y sus nuevos caminos; el rostro amazónico de la Iglesia: inculturación e interculturalidad en ámbito misional-eclesial; la ministerialidad en la Iglesia de la Amazonia: presbiterado, diaconado, ministerios, el papel de la mujer; la acción de la Iglesia en el cuidado de la Casa Común: escuchar a la tierra y a los pobres; ecología integral: ambiental, económica, social y cultural; la Iglesia amazónica en la realidad urbana; la cuestión del agua; y otros.


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