Que toda la vida esté cimentada en Cristo Jesús

Mérida, Yuc., 23 de septiembre.- La última jornada del VII Congreso Eucarístico se realizó este domingo en las instalaciones del Poliforum Zamná al sur de la ciudad de Mérida, donde se dieron cita fieles, religiosos y sacerdotes para reflexionar sobre la relevancia social del sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo.

Desde las 8 de la mañana, los asistentes se mostraron con ánimo y disposición después de la

caminata nocturna desde el estadio Carlos Iturralde hasta la S. I. Catedral en la que acompañaron al Santísimo Sacramento por las calles de Mérida.

Como primera actividad de este domingo, Mons. Pedro Sergio Mena Díaz, Obispo Auxiliar de Yucatán, dirigió las laudes comunitarias.

A continuación, el Dr. Fernando Casanova Ramos, ex pastor de la Iglesia Pentecostal y catedrático en historia y teología, habló de la Eucaristía como banquete y sacrificio. Hizo énfasis en la finalidad por la cual se celebra la Santa Misa: para dar gloria a Dios, por lo tanto constituye un acto sublime en el que los fieles son testigos de la actualización del ofrecimiento de Cristo en la cruz como expiación de los pecados del mundo.

Animó a los presentes a ser más conscientes de esta donación de amor y actuar en consecuencia: participar activamente, valorar el sacramento, poner realmente a Dios en el centro pues Él es el protagonista de la celebración.

En la mesa panel que siguió a la conferencia, los presbíteros Joel Tuz Canul, Pedro José Echeverría Lopez y Felipe de León Ojeda abordaron la dicotomía entre tradicionalismo o progresismo en cuanto a la liturgia, donde manifestaron que lo más importante es hacer que el pueblo de Dios la conozca y valore, pues con sus significados nos acercan a Cristo por medio de gestos, palabras, música, silencios e inclusive colores.

Llamaron a un sano equilibrio entre la tradición y el legítimo progreso, pues con ello la Iglesia podrá evitar el ritualismo y el protagonismo del celebrante pues la liturgia estará bien cimentada en Jesús.

Otra conferencia fue presentada por S.E. Mons. Rogelio Cabrera López, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) que habló sobre la relación que tiene la Eucaristía con el discipulado y la misión, pues la celebración de la misa concluye con un saludo, el de Cristo que nos invita a vivir como un envío de paz y de resurrección la vida entera, “vayan a vivir lo que hemos celebrado”.

Mons. Cabrera habló de la conexión que existe entre la mesa del altar y la mesa de los pobres, pues la Eucaristía nos enseña el lenguaje de Dios a descubrir sujetos, valorar acciones, a ponernos en marcha para reconstruir a la persona, a la comunidad y a la sociedad empezando por quienes tienen alguna necesidad.

Para dar testimonio de cómo la Eucaristía alimenta la vida apostólica y enseña a todo católico a partir y repartirse, el Pbro. Lic. Rigoberto Cruz Araujo, responsable de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Yucatán, presentó la mesa panel: “Discipulado, vocación y misión” donde un representante de cada vocación mencionó como se relaciona su trabajo cotidiano con el sacramento del cuerpo y sangre de Cristo.

Antes de concluir las actividades, el Pbro. Augusto Romero Sabido, habló de la proyección Social del Congreso Eucarístico, presentando el nuevo “Decálogo del Agua” como un compromiso social que brota de nuestro amor a la Eucaristía y a la Iglesia.

S. E. Mons. Emilio Carlos Berlie Belauzarán, encargado de la Dimensión de Congresos Eucarísticos Nacionales, junto con S. E. Mons. Gustavo Rodríguez Vega, anfitrión del VII CEN y el Pbro. Lic. Juan Pablo Moo Garrido, coordinador general del evento, encabezaron el acto de entrega de estafeta al siguiente comité organizador del Congreso Eucarístico Nacional a celebrarse en la Diócesis de Cuautitlán en el 2023.

Las actividades del CEN finalizaron con la celebración de la Eucaristía presidida por S.E. Mons. Piero Marini, presidente del Comité de Congreso Eucarísticos Internacionales, acompañado de quince obispos, y de todos los sacerdotes y fieles presentes.

En su homilía, retomando la parábola del administrador astuto, el arzobispo Marini hizo referencia a que Jesucristo reparte misericordia para todos en abundancia.

Con esta Santa Misa se dio fin al programa del evento, y se clausuró formalmente el VII Congreso Eucarístico Nacional, en el que participaron a lo largo de estos días más de cuatro mil personas.


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