Multitudinaria celebración eucarística por el Congreso Eucarístico Nacional

Mérida, Yuc., 21 de septiembre.- Con la participación estimada en poco más de ocho mil personas, provenientes de 53 diócesis del país y de diversas parroquias de la Arquidiócesis de Yucatán, como parte de las actividades del VII Congreso Eucarístico Nacional 2019, a partir de las cinco de la tarde, en el Estadio Carlos Iturralde Rivero, se llevó a cabo una celebración eucarística que presidió el Nuncio Papal en México, Mons. Franco Coppola y en la que estuvo acompañado por el Arzobispo de Yucatán, Mons. Gustavo Rodríguez Vega, el Obispo Auxiliar Mons. Pedro Sergio Mena Díaz y el Arzobispo Emérito Mons. Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, así como los titulares de las diócesis sufragáneas de la Arquidiócesis, que son Campeche y la Prelatura Cancún-Chetumal.

Pasado el mediodía, los feligreses de las parroquias de Mérida iniciaron su ingreso al Estadio y posteriormente quienes participaron en las conferencias del Congreso Eucarístico, que se sustentaron en el Polyforum Zamna.

Los equipos de animación entonaron cantos, invitaron a quienes paulatinamente ocupan las gradas de poco más de la mitad del inmueble, en tanto que sobre la grama eran acomodados los sacerdotes, los religiosos y religiosas, los monaguillos y personas discapacitadas.

Poco después de las cinco de la tarde, que por momentos era amenazada con lluvia y el cielo se cubría de densos nubarrones, inició la procesión encabezada por el Libro de los Evangelios, en donde se leyó el texto correspondiente a la celebración eucarística.

Cerró la columna el Nuncio Apostólico quien, al igual que los concelebrantes, vistió ornamentos rojos, como marca la liturgia al celebrarse la festividad de San Mateo, evangelista y discípulo de Jesús.

En el altar, instalado como a la mitad de la cancha de fútbol, estaba adornado con arreglos florales en su mayoría de flores blancas, al centro, detrás de las sillas de los obispos concelebrantes, el Cristo Negro de Sisal y adelante, al lado derecho, la imagen de nuestra Señora de Izamal, la Virgen de la Asunción.

Mons. Rodríguez Vega, antes del inicio de la celebración, agradeció la presencia de los prelados participantes.21 en total, entre los que señalamos a Mons. Margarito Salazar, de Matehuala, San Luis Potosí; Fabio Martínez Castilla, de Tuxtla Gutiérrez; Francisco González, de Campeche; Benjamín Castillo, de Celaya; Roberto Domínguez, de Ecatepec, Estado de México y Francisco Escobar, de Teotihuacan.

Saludo del Nuncio Apostólico, Mons. Coppola

Tras el saludo de presentación del Arzobispo de Yucatán, el representante del Santo Padre en México, hizo uso de la palabra para señalar que hoy es un día muy especial para la Iglesia de México, por el evento que nos reúne, que es el VII Congreso Eucarístico Nacional.

Agregó que es especial no sólo para nosotros, sino para S.S. el Papa Francisco y señaló que es una fecha muy especial, porque hace 66 años, el ahora Sumo Pontífice de la Iglesia “se confesó el 21 de septiembre de 1953 y tomo la decisión de pedir la entrada al Seminario y hacerse sacerdote,

“El siempre recuerda esta fecha como una fecha en la cual reconoció su ser pecador, encontró al Señor que lo abrazo y quiso seguirlo”, señaló el Nuncio.

“Pedimos al Señor darnos el mismo corazón del Papa, la misma disponibilidad para reconocer nuestros pecados, recibir el abrazo del Señor y seguirlo, concluyó.

Durante la celebración eucarística, en su mensaje pidió a todos los católicos reconocer que todos somos pecadores, perdonado por el Señor y del mismo modo tratar a quienes viven en pecado y ayudarlos a salir de ese estado.

Agradeció a Mons. Rodríguez Vega por la invitación a esta que es la primera ocasión que asiste a un Congreso Eucarístico y bromeó un poco sobre el candente sol que habían tenido que soportar quienes llegaron muy temprano, pero que, el Dios misericordioso había mandado ya las nubes para paliar el calor, pero ahora amenazaban lluvia.

Al encabezar la misa de clausura del Congreso Nacional Eucarístico 2019, el Nuncio Apostólico, Monseñor Franco Coppola, urgió a los fieles católicos a reconocerse cada quien como un pecador que fue perdonado por el Señor, y actuar en consecuencia con quienes viven en situación de pecado y ayudarlos a salir de ese estado, como el Señor nos llamó y y nos dio la fuerza necesaria para de esa situación.

Acompañado por 21 Obispos y Arzobispos, entre ellos el anfitrión, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, el Nuncio Apostólico ofició la misa de clausura del Congreso Eucarístico en el Estadio de Fútbol “Carlos Iturralde Rivero” ante cerca de 8 mil 500 personas, donde insistió en que hay que reconocerse pecador perdonado y que hoy hay que tratar de recordar las situaciones que vivimos y que el Señor nos llamó y salimos de las mismas gracias a El.

El Nuncio de México agradeció a Monseñor Gustavo Rodríguez por invitarlo a celebrar esta Eucaristía, don que el Señor Jesucristo instituyó para toda la Iglesia además de resaltar la fe de los yucatecos presentes, quienes estuvieron soportando el sol, minutos antes de la misa, pero que posteriormente fue ocultado por las nubes, que amenazaban con lluvia.

Los miles de asistentes tuvieron oportunidad de comulgar pues los sacerdotes asistentes y los ministros de la comunión se distribuyeron entre los feligreses.

Mons. Coppola y Mons. Rodríguez Vega también acudieron a distribuir la comunión; el Nuncio se acercó hasta una zona donde estaban numerosas personas con discapacidad.

En el misal de hoy las lecturas corresponden a la Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios y al Evangelio de San Mateo.

Pablo, entre otros aspectos, señala a los efesios: sopórtense mutuamente con amor: esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu, con el vínculo de la paz.

San Mateo, recuerdo el llamado del Señor, cuando sentado a la mesa de recaudador de impuestos le dijo, Sígueme y el lo hizo y en la comida posterior, cuando los fariseos criticaban a Jesús por comer con publicanos y pecadores, el Señor Jesús les contestó: Yo no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores.

Al término de la celebración eucarística se dio un tiempo para que las imágenes sagradas de la Virgen María y el Cristo Negro fueran despedidas y como ya estaba empezando a caer la noche, como estaba programado, los feligreses encendieron las lámparas de sus celulares o quienes llevaron otras lámparas y pareció que una miríada de estrellas, desde las gradas, daban un emotivo adiós a la Patrona de Yucatán y a la imagen de su Hijo.

A continuación, se hicieron los preparativos para depositar la Hostia Consagrada en la custodia, y, en medio de una valla formada por integrantes de la asociación cristiana Caballeros de Colon, inició el recorrido.

Lentamente, mientras el coro y los asistentes entonaban cantos religiosos alusivos a la Eucaristía, inició el recorrido hasta la Iglesia Catederal.

El Nuncio Apostólico y el Arzobispo de Yucatán acompañaron, a pie, al Santísimo Sacramento durante el recorrido. (Fotos Antonio Sánchez González)


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