Mensaje por 36º Aniversario de Ordenación Episcopal de Mons. Berlie Belaunzarán

Mérida, Yuc., 24 de julio.- Mañana, jueves 25, se cumple el trigésimo sexto aniversario de la consagración episcopal de Mons. Emilio Carlos Berlié Belaunzarán, IV Arzobispo de Yucatán y actual Arzobispo Emérito de la Diócesis y en ocasión de  esa efeméride, el Prelado emitió un mensaje, que reproducimos a continuación:

“Celebramos hoy la fiesta del Apóstol Santiago “El Mayor”, que junto con su hermano Juan fueron muy amados y distinguidos por Jesús, en el Colegio Apostólico.

“Estos dos hermanos tenían un grande amor a Jesús, Juan lo acompañó hasta al pie de la Cruz, y ahí recibió la encomienda de velar por su mamá, la Virgen María.

“Como buenos pescadores y habiendo pasado una noche infructuosa de labor, quedaron maravillados por el milagro en el que, obedeciendo el mandato de Jesús, después de una noche sin obtener producto, al obedecer la palabra de Jesús obtuvieron tantos peces que casi se rompían las redes.

“Eso fortaleció su decisión de “seguir a Jesús” dejando barca, redes, familia y amigos. Jesús lo distinguió haciéndolo participar como testigo de su Transfiguración, y de su dramática oración en el Huerto de los Olivos.

“Aceptaron y asumieron con todas sus consecuencias el seguimiento discipular a Jesús, recorriendo con Jesús o predicando acerca de El en toda la Palestina. Ambos recibieron la gracia del Espíritu Santo con el Colegio Apostólico en Pentecostés. Posteriormente a este magno acontecimiento, no tenemos otras citas que hagan referencia al Apóstol Santiago.

“Santiago se dedicó a la predicación de Jesucristo por toda Palestina. Era tan notable la personalidad del Apóstol Santiago que el Rey Herodes Agripa, para mostrarles a los judíos su favor, condenó a muerte a Santiago, por proclamar que Jesucristo es verdaderamente Dios, en el año 44.

“Su sepulcro en Compostela, España, tiene siglos de atraer peregrinos de todo el mundo desde la Edad Media y creo que ahora ha crecido en popularidad y peregrinos. Esta convicción está apoyada por una bula del Papa León XIII en 1884.

“Juan, su hermano, veló con solicitud filial por la Santísima Virgen María y Santiago se dedicó a la predicación en Palestina, siendo así el primer mártir del Colegio Apostólico.

“Santiago Apóstol interceda ante nuestro Señor Jesucristo para llevar adelante un fecundo ministerio contando con la bendición de la Santísima Virgen María y San José.

“La vocación es una llamada, una invitación, un don. El “sígueme” al que nos invita Jesús, es no tan solo seguirlo a Él, sino, en la medida de nuestro proceso personal, de fe y amor en El, invitando e identificarse lo más plenamente posible con El.

“Hay un comentario muy bello del Cardenal Bergoglio que el Día del Estudiante en Argentina, 21 de septiembre, después de confesarse, vivió esta experiencia: “vivir la sorpresa de un encuentro, me di cuenta de que me estaban esperando. Esta es la experiencia religiosa: el estupor de encontrarse con alguien, que te está esperando. Desde ese momento para mí, Dios es el que te “primerea”. Uno lo está buscando, pero El, te busca primero.

“Uno quiere encontrarlo, pero El nos encuentra primero… Mira, a vos te quieren por tu nombre, a vos te eligieron y lo único que te piden es que te dejes querer…” (S. Rubin – “El Jesuita”. B Aires 2010.P. 45 y 49).

“Así es la historia de cada vocación, Jesús invita, llama, “sígueme…” a mí así me sucedió. Estuve en el seminario de Aguascalientes, luego Montezuma (USA); Roma Colegio Pio Latino, Universidad Gregoriana, ambos conducidos por los padres jesuitas. La etapa del estudio de teología coincidió en los cuatro años del Concilio Vaticano II que teníamos de octubre a diciembre. Cada año más de 2500 obispos de todo el mundo, elaborando los documentos del acontecimiento más grande de la Iglesia Católica del siglo XX.

“Luego el 3 de julio de 1966, el gran regalo de la Ordenación Sacerdotal, por el ministerio de San Paulo VI en la Basílica de San Pedro, presentes mis papacitos, mi hermana y mi cuñado.

“Regresé después del Doctorado en Teología Moral (junio 1971) como Director Espiritual del Seminario Mayor en Aguascalientes (Julio 1971). El 1 de enero de 1977 fui nombrado Vicario General de la misma diócesis y el 25 de julio de 1983 Consagrado Obispo de Tijuana. “En abril 29 de 1995, inicié mi labor como Arzobispo de Yucatán hasta finales de julio de 2015 que inició su ministerio episcopal mi sucesor el Señor Arzobispo Gustavo Rodríguez Vega.

“He pertenecido al equipo de Presidencia del CELAM, de la Comisión para América Latina en Roma, al Consejo para Migrantes de la Santa Sede y actualmente presido, por voluntad de todos mis hermanos obispo mexicanos, que pasan de 170 obispos, la Dimensión del Episcopado para todo lo relacionado al Culto de la Eucaristía y Congresos Eucarísticos Internacionales (perteneciente a la CEPALI).

“Dios se valió de mí para fundar “FRATERNA”, institución que ayuda al Colegio Mexicano de Roma y que ha enviado, sufragando sus boletos de avión, a 1900 sacerdotes y logrado obtener 150 becas en sus 33 años de servicio. Este año, 2019, se van a Roma, en agosto, 56 sacerdotes mexicanos seis de los cuales al doctorado.

“También velo por el “Apostolado Serra” de toda nuestra patria, presente en 38 diócesis y en 47 países que acaba de realizar su reunión internacional en mayo de este año en la Ciudad de México.

“En todo esto veo la mano misericordiosa de Dios. Dios nos llama, nos da la gracia, se vale de nosotros para servir y edificar la Iglesia. Qué razón tenía la madre Santa Teresa de Calcuta cuando le pidieron una descripción de su labor y ella respondió: “yo soy un lápiz en las manos de Dios. El escribe conmigo lo que Él quiere…”

“A lo largo de mi ministerio episcopal de 36 años he ordenado 240 sacerdotes y promovido 9 sacerdotes, entre las dos diócesis, como obispos.

“Todo esto se lo ofrecemos a Dios Nuestro Padre bajo la acción del Espíritu, en el seguimiento de Cristo Nuestro Señor por las manos de la Santísima Virgen y de San José.

“Todo sea a la mayor gloria de Dios y para que la Iglesia aquí en México crezca y se fortalezca. El Señor nos conceda seguir fieles a su servicio, en la comunión con la Iglesia y en la actitud a la que nos orienta el Magníficat de la Virgen María: gozo y gratitud.

“Gracias a Dios, gracias a la Santísima Virgen María. Gracias a todos los que hacen posible y favorecen mi ministerio episcopal: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles.

“Con afecto y gratitud, mi oración y bendición.

“+ Emilio Carlos Berlie Belaunzarán Arzobispo Emérito de Yucatán”


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