El mundo amazónico le pide a la Iglesia que sea su aliada

Ciudad del Vaticano,18 de junio,(Zenit.org) Instrumentum Laboris es el documento que define las bases para la próxima Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos, con el  tema: “Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

El Vaticano publicó este lunes 17 de junio el documento que sienta las bases para la próxima Asamblea especial del Sínodo de los Obispos que tendrá lugar en Roma del 6 al 27 de octubre.

En el documento se abordan muchos temas, entre ellos, la amenaza medioambiental de esta región que representa el 40% de la superficie mundial de bosques tropicales; la vulnerabilidad de su gente, cuyos derechos se han visto amenazados por la pobreza, el narcotráfico y la contaminación; la posibilidad de contar con nuevos ministros y de replantear el rol de la mujer para hacer frente a la falta de sacerdotes; y la necesidad de pensar una Iglesia con rostro amazónico y misionero, para que sea fuente de vida y verdadera aliada de los pueblos de la zona.

El documento es el resultado de un proceso de escucha que comenzó con la visita del Papa Francisco a Puerto Maldonado (Perú) en enero de 2018, continuó con la consulta del Pueblo de Dios en toda la región amazónica a lo largo del año y terminó con la Segunda Reunión del Consejo Pre-Sinodal en mayo pasado.

El territorio amazónico incluye parte de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana Francesa en un área de 7,8 millones de kilómetros cuadrados, en el corazón de Sudamérica. Los bosques amazónicos cubren unos 5,3 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa el 40% de la superficie mundial de bosques tropicales.

El documento de 60 páginas se divide en tres subsecciones: “La voz de la Amazonía”, que da un vistazo a la realidad del territorio y sus pueblos, “Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres”, que describe los desafíos ambientales y pastorales, e “Iglesia profética en la Amazonía: desafíos y esperanzas”.

“La escucha de los pueblos y de la tierra por parte de una Iglesia llamada a ser cada vez más sinodal, comienza por tomar contacto con la realidad contrastante de una Amazonía llena de vida y sabiduría”, dice el Instrumentum. “Continúa con el clamor provocado por la deforestación y la destrucción extractivista que reclama una conversión ecológica integral y  concluye con el encuentro con las culturas que inspiran los nuevos caminos, desafíos y esperanzas de una Iglesia que quiere ser samaritana y profética a través de una conversión pastoral”.

Nuevos ministerios y vida consagrada

Cuando los Obispos de la región amazónica se reúnan en Roma el próximo mes de octubre, hablarán sobre la ordenación de “personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad”, para garantizar que las comunidades remotas de la región tengan acceso a los sacramentos.

Se refiere a la ordenación de lo que se conoce como viri probati, hombres casados de probada virtud, muchos de los cuales ya sirven como diáconos permanentes. Ante la falta de sacerdotes, esta función fue introducida en 1966 en Honduras por el obispo canadiense Marcel Gerin. Hoy solo en Centroamérica podrían haber más de cuarenta mil.

En la misma sección donde se menciona la ordenación de hombres mayores casados de carácter probado, el documento también insta a la promoción de las vocaciones indígenas para hombres y mujeres, en respuesta a las necesidades pastorales y sacramentales. “Su contribución decisiva está en el impulso a una auténtica evangelización desde la perspectiva indígena, según sus usos y costumbres. Se trata de indígenas que prediquen a indígenas desde un profundo conocimiento de su cultura y de su lengua, capaces de comunicar el mensaje del evangelio con la fuerza y eficacia de quien tiene su bagaje cultural”.

Esto, dice el documento, permitirá la transición de una “Iglesia que visita” a una “Iglesia que permanece, que acompaña y está presente a través de ministros que surgen de sus mismos habitantes”.

Finalmente se plantea la necesidad de “identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica”.

Se propone, por tanto, “promover una vida consagrada alternativa y profética, inter congregacional, inter-institucional, con un sentido de disposición para estar donde nadie quiere estar y con quien nadie quiere estar”. Se recomienda que la formación para la vida religiosa incluya procesos de formación centrados en la interculturalidad, la inculturación y el diálogo entre la espiritualidad y las “cosmovisiones” amazónicas.

Una región en riesgo

Francisco, autor de la primera encíclica dedicada al medio ambiente, Laudato Si ', se ha referido a la Amazonía como uno de los “pulmones del mundo”. Varias secciones del documento se refieren a aspectos de cuidado de “nuestra casa común”.

Como señala el Instrumentum, el río Amazonas y las selvas tropicales de la región regulan la humedad, los ciclos del agua y las emisiones de carbono a nivel mundial. Sin embargo, dice, “según expertos internacionales, la Amazonía es la segunda área más vulnerable del planeta, después del Ártico, en relación con el cambio climático de origen antropogénico”.

La vida está amenazada por la “destrucción y explotación ambiental y la sistemática violación a los derechos humanos básicos de la población amazónica”.

El documento enumera una serie de derechos de los pueblos indígenas amenazados: “el derecho al territorio, a la auto-determinación, a la demarcación de los territorios, y a la consulta y consentimiento previos”.

Los consultados a través del cuestionario del Vaticano dieron muchos ejemplos de lo que amenaza la vida en la región amazónica: “(a) la criminalización y asesinato de líderes y defensores del territorio; (b) apropiación y privatización de bienes de la naturaleza, como la misma agua; (c) concesiones madereras legales e ingreso de madereras ilegales; (d) caza y pesca predatorias, principalmente en ríos; (e) mega-proyectos: hidroeléctricas, concesiones forestales, tala para producir monocultivos, carreteras y ferrovías, proyectos mineros y petroleros; (f) contaminación ocasionadas por toda la industria extractiva que produce problemas y enfermedades, sobre todo a los niños/as y jóvenes; (g) narcotráfico; (h) los consecuentes problemas sociales asociados a estas amenazas como alcoholismo, violencia contra la mujer, trabajo sexual, tráfico de personas, pérdida de su cultura originaria y de su identidad”.

El Instrumentum también afirma que el cambio climático y el aumento de la intervención humana en la región amazónica lo están llevando a un “punto de no retorno, con altas tasas de deforestación, desplazamiento forzado de la población, y contaminación, poniendo en riesgo sus ecosistemas y ejerciendo presión sobre las culturas locales”. Si la amenaza del calentamiento global continúa, llevará al “bioma amazónico hacia la desertificación”. Algunos puntos de inflexión son “umbrales de 4°C de calentamiento o una deforestación del 40%”, además de una deforestación “entre el 15 y el 20%”.

“La Amazonía hoy es una hermosura herida y deformada, un lugar de dolor y violencia”, dice el documento. Esto, “nos cuestiona a todos”, agregó.

Una Iglesia con rostro amazónico

“El rostro amazónico de la Iglesia encuentra su expresión en la pluralidad de sus pueblos, culturas y ecosistemas”, dice el documento al comienzo del tercer capítulo. “Esta diversidad necesita de una opción por una Iglesia en salida y misionera, encarnada en todas sus actividades, expresiones y lenguajes”.

Entre las sugerencias, hay un llamado a evitar una “homogeneización cultural”; el rechazo de una “alianza con la cultura dominante y el poder político y económico” para promover las culturas y los derechos de los pueblos indígenas, los pobres y la tierra; superar “cualquier clericalismo”, para “vivir la fraternidad y el servicio como valores evangélicos que animan la relación entre la autoridad y los miembros de la comunidad”; y superar “posiciones rígidas” que no toman en cuenta la realidad concreta de las personas y de la vida pastoral.

A nivel litúrgico, el documento también sugiere que los obispos evalúen la posibilidad de incorporar elementos de las culturas locales, incluida la música y el idioma locales, e incluso su vestimenta, en la celebración de los sacramentos, en particular el bautismo y el matrimonio.

“Los sacramentos deben ser fuente de vida y remedio accesible a todos”, dice el documento. “Se pide superar la rigidez de una disciplina que excluye y aleja, por una sensibilidad pastoral que acompaña e integra”.

Una Iglesia con rostro misionero

Aunque reconociendo que no fue sin defectos, el documento también llama a la evangelización de América Latina, un “regalo de la Providencia”, que invita a todos a la salvación en Cristo.

“A pesar de la colonización militar, política y cultural, y más allá de la avaricia y la ambición de los colonizadores, hubo muchos misioneros que entregaron su vida para transmitir el Evangelio”, dice el documento. “El sentido misional no solo inspiró la formación de comunidades cristianas, sino también una legislación como las Leyes de Indias que protegían la dignidad de los indígenas contra los atropellos de sus pueblos y territorios”.

Estos abusos produjeron heridas en la comunidad y eclipsaron el mensaje que los misioneros querían transmitir, entre otras razones porque el anuncio de Cristo se hizo “en connivencia” con los poderes que explotaban los recursos y las poblaciones oprimidas.

El documento también aborda la educación, el papel clave que desempeñan las familias en el intercambio de las tradiciones indígenas, y solicita la reforma de los seminarios católicos en la región, de modo que los candidatos al sacerdocio puedan insertarse en las comunidades a las que ministrarán.

Se abordan muchos temas en las sesenta páginas del documento, cuyo idioma original es el portugués, pero que fue publicado por el Vaticano también en italiano y español. Entre ellos se encuentra el llamado a la creación de un “fondo económico” para apoyar la evangelización, promover los derechos humanos y una ecología integral.

Refiriéndose a los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario (PIAV), el documento solicita su protección, señalando que están en mayor riesgo debido al narcotráfico, los megaproyectos de infraestructura y las actividades ilegales vinculadas al modelo de desarrollo extractivista. Según datos de instituciones eclesiásticas especializadas (ej. CIMI) y otras, en el territorio amazónico hay entre 110 y 130 “pueblos libres” diferentes que viven al margen de la sociedad o en contacto esporádico con ella. Además, el Instrumentum afirma que el 90 por ciento de los indígenas asesinados violentamente en la región son mujeres.

Hablando sobre la “urbanización” de la región amazónica, que ha llevado a un 70 a 80 por ciento de la población a abandonar las zonas rurales para vivir en ciudades dentro de la región, el documento del Vaticano dice que en lugar de integración, ha llevado a la “urbanización de la pobreza” y mayor exclusión.

Según quienes respondieron el cuestionario, la urbanización ha introducido muchos problemas en la región, desde la explotación sexual y el tráfico de personas hasta el tráfico y el consumo de drogas. Además, ha llevado a la destrucción de la vida familiar y a conflictos culturales que llevan a una “falta de sentido de la vida”.

También insta a la incorporación de la teología indígena y la “eco-teología” de la región a los planes pastorales y pide a la Iglesia que tenga un papel activo para garantizar el acceso a la educación formal y la atención médica para la población local.


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